Que nada te frene by Mar Lucas

Que nada te frene by Mar Lucas

autor:Mar Lucas
La lengua: spa
Format: epub
editor: Penguin Random House Grupo Editorial España
publicado: 2020-02-22T22:37:37+00:00


Carla:

Cuenta, cuenta

Mar:

Mejor quedamos y os lo cuento en persona. ¿Qué os parece si nos vemos en la plaza de la fuente en media hora?

Julia:

Vale.

Hugo:

Oh, yeah!

Abril:

Okkk

Adrián:

Allí estaré

Carla:

¡Hecho!

—¡Hey! —saludo al grupo cuando aparecen por la esquina de la plaza. Paro la música y guardo los auriculares.

—¿Qué tienes que contarnos? —me pregunta Adrián enseguida, refugiado debajo del paraguas. No ha parado de llover en toda la tarde.

—Mejor os lo enseño. Si no, no podréis ver lo genial que es la idea —les digo para sembrar la intriga.

—¿A qué viene tanto misterio? —dice Hugo un tanto desconcertado.

—Aaah... En breve lo sabréis —respondo, haciéndome la interesante—. ¡Seguidme, chicos!

Caminamos por las calles estrechas que conducen a la playa. Es un lujo vivir en una ciudad como esta, con tanto encanto y la presencia del mar siempre bañando el paisaje. Están todos tan intrigados que no intercambian ni una sola palabra durante el camino. Llegamos a la cala en la que se encuentra el lugar adonde los quiero llevar. Es la última de todas, antes de que empiece un montecillo con bosque y se acaben las casas.

—Mmm... ¿puedo preguntar adónde nos llevas? La lluvia está empezando a calarme y no tengo ningunas ganas de resfriarme, la verdad —dice Adrián, que está empezando a perder la paciencia.

—Ya hemos llegado —contesto contenta—. Es aquí —digo, mientras señalo una vieja casa de pescadores. La pintura blanca de la fachada está llena de desconchones y la puerta de madera pintada de azul tiene algunos listones rotos por los que se ve claramente el interior.

—Emm... ¿en serio? —dice Adrián con cara de asco.

Los demás me miran con expresión curiosa y sin entender nada, igual que Alaska.

—Vamos, pasad, así nos refugiamos de la lluvia —les intento convencer mientras mantengo abierta una de las alas de la puerta con la palma de mi mano derecha y les hago un gesto con la izquierda para que pasen.

Abril y Hugo no se lo piensan ni un momento. Julia duda un segundo y acaba entrando.

—Mar... yo... no sé si quiero entrar... Estas casas son muy antiguas y es probable que las vigas no estén en buen estado. Se puede derrumbar en cualquier momento —me dice Carla con preocupación.

—No sé... yo tampoco lo veo claro. Ahí debe de haber un montón de polvo y suciedad —duda también Adrián.

—Carla, no te preocupes. He venido aquí un montón de veces y te aseguro que la casa no se va a venir abajo. Lleva en pie más de cien años y créeme que hoy no va a ser el día en el que se derrumbe —le digo con seguridad.

Carla aprieta un poco los labios, pero, finalmente, con paso dubitativo entra en la casa.

—Adri, cariño... ya sé que para ti es muy importante estar siempre estupendo y limpio, pero lo que os voy a decir puede hacer que nos presentemos al concurso. Si todos estáis de acuerdo, vaya. Pero primero necesito tu colaboración. En este lugar hay polvo, sí, pero no hace falta ni que te sientes —le suplico.



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.